8 Marzo - Día Internacional de la Mujer
Un año más, CSI·F se suma a la celebración del Día Internacional de la Mujer, desde la firme convicción de que la igualdad entre hombres y mujeres es un sueño alcanzable.
Con los Oscars todavía recientes en la memoria, es justo reconocer que el cine complementa nuestra historia. En este sentido, la historia de la mujer y su lucha por la igualdad han ocupado un lugar central en el cine.
Tanto es así que, a pesar de que durante mucho tiempo se consideró a Georges Méliès como el primer director, hoy es generalmente aceptado que fue una mujer, Alice Guy-Blaché, la primera persona que dirigió una película y la fundadora del cine como narración cultural.
El cine evoluciona al mismo tiempo y ritmo que lo hace la sociedad: describe su situación, apunta sus avances y deja al descubierto todas sus faltas.
Así, la mujer ha pasado, de simple objeto de deseo masculino, a ocupar su propio lugar independiente y equivalente en la sociedad, plasmándose este recorrido en muchas y muy celebres películas:
- Desde la mujer niña que sueña con el príncipe azul (Blancanieves) a la manipuladora capaz de llevar al hombre hasta el asesinato (Perdición), durante décadas el cine únicamente ofreció a la mujer dos papeles, los que contemplaba la sociedad: la madre/hija/esposa o la femme-fatale/pecadora, lo aceptado contra lo rechazado.
- Con el tiempo, este intento de control se encontró con la rebelión de la mujer a la que el hombre también intentaba modelar en el cine (My fair Lady). Las mujeres rompen los esquemas de su sociedad (Thelma y Louise), ya no luchan sólo por su familia, sino también por su independencia y por su trabajo (Erin Brockovich).
- Las mujeres se liberan a pesar del entorno social en el que viven (El color púrpura), escapan de una sociedad machista que les obliga a hacer lo que se espera de ellas (Persépolis), y persiguen sus propios ideales políticos y sindicales (Norma Rae).
- Buscan la igualdad en el hogar (La fuente de las mujeres) pero también fuera del mismo, en el entorno laboral (Armas de mujer), compitiendo en el mismo plano de que los hombres (En tierra de hombres) y mostrando su valía y su derecho a decidir sobre su destino (Million Dollar Baby) y sobre su cuerpo (Si las paredes hablasen).
En el futuro, el cine nos seguirá planteando los nuevos desafíos sociales y culturales a los que se enfrenten juntos mujer y hombre.
La actual situación económica no debe implicar un retroceso en los avances conseguidos, ni impedir nuestro compromiso con el desarrollo de políticas de Igualdad.
CSI·F solamente concibe la salida de esta crisis con la aplicación de fórmulas que siembren la igualdad entre sexos, que promuevan el equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal, y que contribuyan al crecimiento económico desde la cohesión social.
De nosotros dependerá la película que nos tocará vivir los próximos años.














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